Método Kapuscinski

La semana pasada la dedicamos al maestro Ryszard Kapuscinski (1932–2007). El escritor polaco fue “un testigo excepcional” de la historia reciente, alguien que “dio voz a quienes no la tenían”, como dijo su biógrafo Artur Domoslawski. Kapuscinski es periodista, ensayista, escritor… autor de obras de la literatura universal (El Imperio, Ébano, El Emperador) y, sobre todo, un filósofo del trabajo y la ética periodística. Ha reivindicado con el ejemplo de su vida el encuentro con el Otro, con el diferente, con el que viene de otros pueblos, otras culturas, otras formas de ver la vida.

Poco después de su muerte, el periodista Alfonso Armada escribió una apología del trabajo periodístico de Kapuscinski, que recoge las principales claves de su método:

  • Estar cerca de las historias. Él se alojaba en pensiones humildes, no como la mayoría de sus colegas, que se hospedaban en los hoteles occidentales, “islas frente a la realidad”.

  • Sin prejuicios. Entraba en los temas, en las crónicas y en las entrevistas a los personajes con “los ojos y los oídos abiertos de par en par, dispuesto a hablar y a sentarse a beber” con cualquiera de los protagonistas reales.

  • Trabajo de miniaturista. La documentación (fotografías, periódicos, libros y cintas magnetofónicas) era el oxígeno de sus crónicas. Antes de viajar, como Chéjov en La Isla de Sajalín, estudiaba las claves geográficas, históricas o culturales del lugar.

  • Humildad, “para ponerse a la altura de los ojos de su interlocutor, soberano o enterrador”. Sus crónicas están repletas de historias contadas por los personajes secundarios de la Historia.

  • Curiosidad insaciable.

  • Valor para entrar en terrenos desconocidos; compasión con quienes sufren los problemas que otros solo contamos; resistencia frente a los problemas cotidianos, “los flacos presupuestos, la desidia o la pereza de los jefes”.

  • Y, por último, perseverancia para contrastar los datos, hasta los más pequeños, para que los relatos sean fieles a la historia.

Como cuenta Alfonso Armada, Kapuscinski “se quedaba cuando ya no quedaba nadie, que es cuando de verdad empiezan las historias, cuando los crímenes ocurren sin testigos, cuando las víctimas mueren en silencio”.

En 2010, Domoslawski realizó un trabajo minucioso en la biografía Kapuscinski Non Fiction. En el texto cuestiona la veracidad de algunas de las escenas de los principales textos de Kapuscinski; el libro provocó cierto escándalo a nivel mediático. Es cierto que quizá algunos de los libros de Kapuscinski ya no puedan colocarse en la estantería de periodismo (a veces, la estantería no es mas que una excusa para estirar los isquiotibiales), pero seguirán siendo obras de la literatura universal, espejos en los que mirar nuestro mundo y nuestras vidas.

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